El beisbol tiene una gran particularidad: sus aficionados atesoran este deporte con una pasión inigualable.
A diferencia de otras disciplinas populares como el fútbol y baloncesto, ir al estadio o sintonizar un juego por TV, es como una especie de culto donde realmente se le presta atención al espectáculo. Es por esto, que los aficionados puristas, sienten en parte que el juego les pertenece.
Partiendo de allí, los seguidores se han vuelto más románticos a la hora de emitir opiniones. Porque más allá de expresarse desde el raciocinio, lo hacen desde el corazón.
Aunque la evolución es parte de la vida misma, ha causado gran rechazo a lo largo del tiempo. Por poner un ejemplo, hasta 1887, el bateador podía solicitarle al pitcher si quería la bola alta o baja, algo que seguramente para la época tenía lógica y hoy vemos con total locura.
Seguramente, al eliminarse esa práctica, muchos “managers de tribuna” se sintieron traicionados por el cambio tan abismal, asegurando que estaban “matando al béisbol” y que no sería lo mismo de lo que ellos se enamoraron.
Eso mismo pasa en 2026. Época donde se va arropando en demasía a la tecnología y que evidentemente, no va a parar; el sistema ABS, el más reciente y polémico.
Pero pedir las repeticiones de bolas o strikes seguramente fue un sueño por parte de muchos cuando su equipo favorito era desfavorecido por una decisión errónea.
Sin embargo y siendo justos, la esencia sigue siendo la misma, que es que dos conjuntos busquen la victoria anotando más carreras durante nueve innings. Los demás elementos, son menores ante la teoría original.
Mientras no se interfiera en el último punto citado, el béisbol seguirá más vivo que nunca. Y cuando escuches a alguien diciendo que la pelota está muriendo, invítalo a tu casa, prendan la televisión, olvídense de los celulares y disfruten del mejor deporte del mundo.


