Recibir el llamado por parte de un equipo de Grandes Ligas, es el sueño de todo niño desde que empieza a jugar pelota. Es la materialización de cada esfuerzo y sacrificio que hicieron para llegar hasta allí.
Por ello, ese primer contacto en el terreno siendo parte de un roster, es un momento de gran emoción que no se olvida nunca.
Eso es lo que debía experimentar Eliezer Alfonzo Jr, tras debutar, el pasado 5 de julio, con los Dodgers de Los Ángeles. Sin embargo, en su caso, fue una mezcla de alegría y dolor.
El receptor venezolano, como muchos de sus compatriotas, están atravesando un momento de tristeza producto de los terremotos de 7.2 y 7.5 que azotaron Venezuela el pasado 24 de junio, y que hasta la fecha, se han registrado de manera oficial, más de 3.000 fallecidos.
Entre las víctimas fatales, se encontraban Eliana Alfonzo y Patricia de Alfonzo, hermana y madrastra de Eliezer. La noticia se dio a conocer exactamente el mismo día del debut. Pero la angustia, el pelotero la llevaba arrastrando desde el primer día de la tragedia y se fue agudizando con el pasar de los días sin conocer respuesta de su paradero.
EL PRESENTIMIENTO DE LA HERMANA
El careta, quien en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), pertenece a los Navegantes del Magallanes, había posteado un escrito en las historias de Instagram donde afirmaba que su hermana había tenido un sueño referente al debut en Las Mayores.
“Hermana, me dijiste que tuviste un sueño hace 3 semanas bien bonito y que no me lo dirías para que se cumpliera. Yo sé que era algo referente a esto. Tengo la fe en Dios que saldrás de allí junto a tu mamá y vas a ver ese sueño hecho realidad. Y Volverás a estar gritando que le dé duro a la pelota como lo hacías”, escribió.
Eliezer Alfonzo Jr, cuyo padre lleva el mismo nombre y es apodado “El Matatán”, viene con el béisbol en las venas, pues su papá es el máximo jonronero histórico en la LVBP y se desempeña actualmente como manager de Delfines de La Guaira en la Liga Mayor de Béisbol Profesional (LMBP). Eliezer Sr, estuvo de manera permanente a las afueras del Hotel Eduard’s, estructura que colapsó por completo y que albergaba a familiares de los jugadores del equipo salado.
La LMBP suspendió por completo la temporada producto del dolor por el que pasa el país. Varios jugadores, técnicos y personal de la liga perdieron seres queridos. Por lo que el espectáculo pasó a un segundo plano.


